Estando en un aeropuerto, escuche a un padre y su hija un instante antes de su despedida.
Se anunciaba la salida del vuelo de ella y cuando estaban junto a la puerta, cercanos a mí, la escuche decir:
-Papi, nuestra vida juntos ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que siempre necesite. Te deseo lo suficiente a ti también.-
Se abrazaron, se dieron un beso de despedida, y ella partió. El hombre camino hacia la ventana donde yo estaba sentado. Ahí, parado, yo podía ver que quería y necesitaba llorar. Intenté no ser un intruso en su privacidad, pero él me preguntó: -¿alguna vez dijo adiós, sabiendo que es para siempre?-
-Sí, lo hice. Perdone por preguntar, pero, ¿Porqué es éste un adiós para siempre?-, le pregunte.-
-Ya soy muy viejo y ella vive muy lejos, tengo desafíos por delante y la realidad es que su próximo viaje de vuelta será para cuando yo… ya no esté.-, dijo.
-Cuando decía adiós le escuche decir: “Te deseo lo suficiente”, si no le molesta que le pregunte: ¿qué significa?-
Empezó a sonreír. -ese es un deseo que ha pasado de generación en generación. Mis padres lo decían a cualquiera-, hizo una pausa por un momento y mirando hacia arriba como tratando de recordar en detalle, sonrió (con tristeza) una vez más.
-Cuando nosotros decimos “Te deseo lo suficiente”, estamos deseándole a la otra persona que tenga una vida llena de suficientes cosas buenas que los sostengan.- Continuó y luego, girando hacia mí, me compartió lo siguiente como recitándolo de memoria:
“Te deseo el suficiente sol para mantener tu actitud brillante.
“Te deseo la suficiente lluvia para apreciar mas el sol”
“Te deseo la suficiente felicidad para mantener tu espíritu vivo.”
“Te deseo el suficiente dolor para que los placeres de la vida parezcan más grandes”
“Te deseo la suficiente ganancia para satisfacer tus deseos.”
“Te deseo la suficiente perdida para apreciar todo lo que posees.”
“Te deseo los suficientes abrazos para que sientas el afecto de quienes te aprecian.”-
Se quedó en silencio unos segundos, seco sus ojos húmedos y dando una suave y amistosa palmada en mi hombro, se puso de pié y se alejó con una leve sonrisa.
. . . . . .
Les deseo lo suficiente... y espero que todos lo deseen porque eso significa que no están exageradamente apurados pero quizá necesitan “bajar” la velocidad para disfrutar lo que hay alrededor, la gente que hay alrededor.
Un ladrón en el jardín
Tengo el sueño muy liviano, y la noche pasada noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín de mi casa....Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta pasando por la ventana del baño. ....Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas y trancas internas en las puertas, no me preocupé demasiado, pero estaba claro que no iba a dejar al ladrón ahí, fisgoneando mi propiedad tranquilamente... Llamé a la policía e informé la situación y di mi dirección. ....Me preguntaron si el ladrón estaba armado; de que calibre era el arma; si estaba solo; si ya estaba dentro de la casa; si me parecía que era uno o podía haber otros malechores; si me parecía que el ladrón tenía algún tatuaje; si el sospechoso era delgado o tenía sobrepeso; de qué color y de que marca era su ropa; cuanto hacía que yo vivía en el barrio y cuál es mi ocupación; si mi casa estaba hipotecada; si yo le debía dinero a alguien; Si soy apostador compulsivo; mi grupo sanguíneo; si en caso de emergencia tenía parientes que me donaran sangre; Si tenía una pareja que pudiera tener un amante; Si soy monotributista; Si pago ingresos brutos; Si mis impuestos estaban al día….. .....Respondí cada una de sus preguntas aclarando en detalle cada cosa.
Me dijeron que, en ese momento; no había ningún patrullero para ayudar, pero que iban a mandar a alguien en el momento que fuera posible. Que si pasaba algo que volviera a llamar ...!!!! ....Dos minutos después llamé nuevamente y dije con voz muy calmada:
-No hay necesidad de que se apuren. Yo ya maté al tipo con un tiro de escopeta calibre 12 que tengo guardada para estas situaciones. Y el tiro se lo pegué en la cara...!!! Le volé la cabeza y ahora su cerebro está desparramado por el jardín y por las dudas le di varios golpes con un hacha por lo que ensucié las paredes de la galería…-
Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5 patrulleros de la Policía; un helicóptero; el defensor del pueblo, el fiscal de turno con dos secretarios, 2 patrullas de Defensa Civil, un equipo de reporteros de Televisión; 8 fotógrafos; 1 diputado, 2 concejales, un grupo de derechos humanos (que desde luego no se perderían esto por nada del mundo), también llego la gente de los programas de chimentos que estaban “cazando notas” por el barrio (porque una de las chicas del “bailando” vive en la zona), un grupo de vecinos que de inmediato organizaron un piquete en Panamericana reclamando más seguridad y el intendente que prometía más patrulleros si lo votamos para su reelección… La Policía agarró al ladrón in fraganti, quien estaba mirando todo con cara de asombro, tal vez pensando que la mía era la casa del Jefe de Policía, de un general, un senador o un empresario famoso... En medio del tumulto, un Oficial se aproximó y me dijo: -Creí que había dicho que había matado al ladrón.- Yo le contesté: -Creí que me habían dicho que no tenían a nadie disponible para mandar…!!!
¿Como es este pueblo?
Cuentan que un día, un anciano estaba sentado al pie de un árbol en las afueras de la aldea, cuando llegó un desconocido que le preguntó:
-¿Cómo es la gente de su pueblo?
-¿Cómo era la gente de la última aldea en que usted vivió?- respondió el anciano con otra pregunta.
- ¡Era amabilísima, allí fui muy feliz. Todos eran bondadosos y tal era su generosidad, que nunca dejaban de ayudar a quien veían en apuros…!
- Ya comprobará usted que aquí la gente es muy parecida a esa.- respondió el anciano.
Al día siguiente, otro desconocido, se detuvo a hablar con el viejo.
-¿Qué tal es la gente de este lugar? – pregunto el desconocido al anciano.
-¿Cómo se portaba la del último pueblo donde usted estuvo?- le pregunto a su vez el viejo.
-Era un pueblo terrible, todos eran egoístas y viles. Allí no había nadie dispuesto a ayudar a nadie.
-Pues… temo que aquí, usted hallará lo mismo- |